LAS OPORTUNIDADES NO DETECTADAS DEL COWORKING

 

(Francisco Córdova Rodríguez)

 

¿Se imaginan un espacio de trabajo en el que no solo puedan desarrollar sus actividades profesionales, sino también encontrar mano de obra calificada, congruente con la oferta de valor actual y, de paso que en lugar de convertirse en competencia, sea un excelente aliado de tu negocio? Pues sí, esa es la necesidad y la verdadera razón de porqué trabajar en un coworking debe construir ofertas de valor globales dentro de un gran ecosistema de colaboración.

 

En los últimos años, hemos visto muy en boga la instalación de una gran cantidad de espacios colaborativos para emprendedores y pequeños empresarios que buscan generar economías colaborativas y socialización de conocimiento en ecosistemas de fácil acceso. Y es así que bajo este escenario, ha proliferado la aparición de aceleradoras de negocios, centros de innovación o coworking, muchos de ellos vendiéndose bajo la consigna de prestar oportunidades visibles para emprendedores e ideadores, que buscan espacios para desarrollar, impulsar y, en algunos casos, consolidar sus iniciativas.

 

La pregunta a todo esto es: ¿Se cumple el objetivo deseado? Se ha detectado que en el caso específico de la mayoría de los coworking,  la tendencia  es reclutar emprendedores tecnológicos y/o investigadores, pero ojo, no todos estos emprendedores llegan a consolidar sus proyectos, debido a muchas circunstancias y visibles problemáticas propias de las iniciativas de emprendimiento.

 

Aun así, se puede hacer algo más por mejorar estos ecosistemas. Un paso significativo sería el establecer ciertos tipos de especializaciones en líneas de negocios determinadas, por ejemplo: plazas especializadas de profesionales afines, es decir, de la salud, construcción y arquitectura, asesoría legal y tributaria, entre otros. ¿Qué se gana con esto? Muy fácil, dinamizar y generar ecosistemas mucho más colaborativos y reales en los cuales los intereses de sus asistentes encontrarán más sinergia entre sí.

 

Adicional a esto, es necesario potenciar y en algunos casos, crear equipos de trabajo internos con operaciones constantes en estos espacios diversos, que tengan la capacidad no solo de impulsar el negocio, sino más bien, de consolidar primero la idea de producto o servicio de cada emprendedor, con la consigna de evitar la salida al mercado de productos que, en muchos casos, tienen un ciclo de vida bastante corto, debido a la poca fundamentación estratégica en sus orígenes.

 

En la actualidad, se atribuye estos ecosistemas de cotrabajo –en su mayoría- a los emprendedores de tecnologías, quienes , intentan desarrollar todo tipo de escaparates funcionales que ofrecen una serie de productos y servicios por medio de sitios web, app móviles u otro tipo de vitrinas tecnológicas. Y no digo que esté mal pensar en la parte tecnológica como medio, más no es el fin, es solo uno de los recursos a utilizar.

 

El desafío con los coworking es grande y con la oferta existente lo es aún más. En virtud de ello, no se puede perder de vista que la creación de mayor oferta radica en el valor que se les ofrece a los emprendedores, identificando las verdaderas necesidades, así como creando el ambiente adecuado para generar la asociatividad, colaboración y construcción de negocios entre ellos.

 

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